El nuevo Templo de Miraflores, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, abre sus puertas al público antes de su dedicación oficial. El edificio, ubicado en la zona 11 capitalina, combina elementos de la identidad guatemalteca con espacios destinados a la oración, la reflexión y las ceremonias sagradas.
CIUDAD DE GUATEMALA.— La Ciudad de Guatemala suma un nuevo punto de referencia arquitectónico y religioso con la apertura del Templo de Miraflores, una imponente construcción de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que, después de varios años de planificación y obras, se prepara para iniciar una nueva etapa en la vida religiosa de miles de guatemaltecos.
El templo se encuentra en la 13 Calle 5-56, zona 11, en un sector de la capital que durante años ha sido conocido por su actividad comercial y residencial. Su presencia transforma el entorno y añade una construcción de características particulares al paisaje urbano de la ciudad.
El proyecto fue anunciado originalmente en octubre de 2020 y la primera palada tuvo lugar el 3 de diciembre de 2022. Ahora, en 2026, el edificio está terminado y se encuentra en la etapa previa a su dedicación.
Una construcción pensada para la fe y la identidad guatemalteca
El Templo de Miraflores tiene dos niveles y una superficie aproximada de 2,800 metros cuadrados, sobre un terreno de alrededor de 0.6 hectáreas. La construcción alcanza los 43.9 metros de altura hasta la punta de la aguja, convirtiéndose en una presencia visible dentro de la zona.
Más allá de sus dimensiones, uno de los aspectos que distingue al proyecto es la manera en que incorpora elementos vinculados con Guatemala.
El diseño utiliza referencias a la flora y a los colores del país. Entre los motivos empleados destaca la monja blanca, flor nacional de Guatemala, que aparece como elemento ornamental dentro del templo. Esta flor representa, entre otros conceptos, paz, belleza y serenidad, valores que también se relacionan con el propósito espiritual que la Iglesia atribuye a estos espacios.
Los vitrales también incorporan motivos inspirados en orquídeas y flora local. En los jardines se utilizaron principalmente plantas autóctonas de la Ciudad de Guatemala, mientras que algunos elementos ornamentales fueron elaborados e instalados por artesanos locales.
De esta manera, el proyecto busca que su arquitectura no sea únicamente una expresión religiosa, sino también una construcción integrada a la identidad del lugar donde fue levantada.
Un recorrido abierto a todos
Una de las particularidades de esta etapa es que el templo puede ser conocido por personas que no pertenecen a la Iglesia.
La jornada de puertas abiertas comenzó el 27 de agosto y se extenderá hasta el 12 de septiembre de 2026, con excepción de los domingos. Los recorridos se realizan de lunes a sábado, de 9 de la mañana a 8 de la noche, y la entrada es gratuita.
Durante estas visitas, los asistentes pueden recorrer diferentes espacios del edificio y recibir información sobre su significado. El recorrido es a pie y tiene una duración aproximada de 45 minutos.
La apertura constituye una oportunidad poco habitual, ya que los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tienen un carácter sagrado particular y, después de su dedicación, el acceso queda reservado a los miembros que cumplen los requisitos establecidos por la Iglesia.
Por ello, esta etapa previa a la dedicación permite que vecinos, periodistas, líderes comunitarios y personas de distintas creencias conozcan directamente el interior del edificio y comprendan cuál es su función.
Espacios destinados a la oración y las ceremonias
En el interior del Templo de Miraflores se encuentran diferentes espacios destinados a las actividades religiosas propias de los templos de la Iglesia.
Entre ellos están el bautisterio, las salas de instrucción, la sala de las novias, el salón celestial y las salas de sellamiento. El recorrido también permite observar distintos elementos decorativos y arquitectónicos seleccionados específicamente para el proyecto.
Los materiales utilizados incluyen mármol Crema Marfil, porcelanato y carpintería en caoba, además de lámparas diseñadas para el templo. Los vitrales interiores mantienen el concepto visual utilizado en el exterior.
El arte también ocupa un lugar importante. Dos obras realizadas específicamente para este templo por el artista guatemalteco Wuilfred López Arroyo representan paisajes volcánicos del país: Amanecer en el Volcán de Agua y Atardecer en los volcanes de Fuego y Acatenango.
Estos detalles buscan crear un ambiente de tranquilidad y, al mismo tiempo, establecer una conexión con el patrimonio natural y cultural guatemalteco.
¿Qué representa un templo para los Santos de los Últimos Días?
Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, un templo no cumple la misma función que una capilla.
Las capillas son utilizadas habitualmente para los servicios de adoración dominical y otras actividades de las congregaciones. Los templos, en cambio, son considerados “Casas del Señor” y están destinados a ceremonias y convenios sagrados, entre ellos matrimonios y bautismos realizados en favor de personas fallecidas, además de otras ordenanzas religiosas.
Por esa razón, la construcción de un nuevo templo representa un acontecimiento de gran importancia para los miembros de la Iglesia. El Templo de Miraflores permitirá que numerosos fieles de la región metropolitana tengan un lugar adicional para participar en estas ceremonias.
Un proyecto anunciado hace seis años
La historia del Templo de Miraflores comenzó oficialmente en octubre de 2020, cuando se anunció la construcción de un nuevo templo para el área metropolitana de la Ciudad de Guatemala.
La primera palada se realizó el 3 de diciembre de 2022, dando inicio a una etapa de construcción que culminaría con la entrega del edificio en 2026.
El proyecto llega en un momento de crecimiento de la presencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Guatemala. El Templo de Miraflores será el cuarto templo en funcionamiento del país, sumándose a los templos de Ciudad de Guatemala, Quetzaltenango y Cobán. Además, se encuentra en construcción el Templo de Huehuetenango y ha sido anunciado otro templo para Retalhuleu.
Una apertura que despierta interés en la capital
La llegada del nuevo templo también ha despertado interés más allá de la comunidad religiosa.
El 24 de agosto se realizó una jornada especial para medios de comunicación, en la que periodistas y representantes de distintos medios locales y nacionales pudieron ingresar al edificio y conocer sus espacios. Posteriormente comenzaron los recorridos destinados al público.
El interés se explica no solamente por la importancia religiosa del proyecto, sino también por sus características arquitectónicas, sus jardines, sus vitrales y los elementos inspirados en la cultura y naturaleza guatemaltecas.
Incluso el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, y la primera dama, Lucrecia Peinado, visitaron el templo el 20 de agosto de 2026, donde realizaron un recorrido guiado por sus instalaciones.
La fecha que marcará una nueva etapa
Concluida la jornada de puertas abiertas, el Templo de Miraflores tendrá su dedicación oficial el domingo 11 de octubre de 2026, a las 10:00 de la mañana. La ceremonia será presidida por el élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles.
A partir de ese momento, el edificio dejará atrás su etapa de puertas abiertas y comenzará formalmente su función como templo.
Para los Santos de los Últimos Días, la dedicación representa mucho más que la inauguración de una construcción. Es el momento en que el edificio queda oficialmente consagrado para sus propósitos religiosos.
Para la ciudad, mientras tanto, el Templo de Miraflores se incorpora como un nuevo elemento de su paisaje. Su aguja, sus jardines, sus vitrales y sus referencias a la flora guatemalteca lo convierten en una construcción que busca dialogar con el entorno y con la identidad del país.
Así, el nuevo templo llega a la capital como un espacio de profunda importancia para una comunidad religiosa y, al mismo tiempo, como una nueva expresión arquitectónica de la Ciudad de Guatemala: un edificio concebido para la fe, pero también pensado para reflejar, a través de sus detalles, parte de la belleza natural y cultural de Guatemala.
