El anuncio del presidente Javier Milei sobre nuevas medidas de soberanía respecto de las Islas Malvinas desató una serie de reacciones internacionales que se extendieron durante varios días y sumaron a distintos actores políticos, tanto en el Reino Unido como en otros países. El episodio incluyó desde pedidos de refuerzo militar hasta gestos de respaldo inesperados y un contacto telefónico entre Washington y Londres.

El primero en manifestarse fue el exprimer ministro británico Boris Johnson, quien en una columna publicada en un medio británico pidió el envío de refuerzos militares —aviones, tropas o barcos— a las islas. Pese al tono de su reclamo, Johnson calificó a Milei como "anglófilo y admirador de Thatcher" y descartó que el mandatario argentino busque un conflicto armado con el Reino Unido. En paralelo, el dirigente Nigel Farage apuntó contra el actual primer ministro británico, Andy Burnham, al sostener que Milei "vio una brecha abierta" a partir del caso de Chagos.

Presión interna en Londres

En el Reino Unido, distintos sectores políticos reclamaron a Burnham una postura más dura frente a la Argentina. Trascendió que hay gestiones para trabar el ingreso argentino al Transpacífico y para frenar la candidatura de Rafael Grossi a un cargo en Naciones Unidas. La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, acusó al primer ministro de mostrarse "demasiado débil" frente a la Argentina y sostuvo que Milei se aprovecha de esa supuesta debilidad. También circularon versiones sobre posibles sanciones económicas que Londres evaluaría aplicar, aunque sin confirmación oficial.

En medio de este clima, se produjo el primer contacto telefónico entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Burnham desde que trascendiera que Trump había sugerido la posibilidad de retirar su respaldo a la posición británica sobre las islas. Según informó un portavoz británico, la conversación abordó la guerra en Ucrania y la situación en Oriente Medio, pero el comunicado oficial no hizo mención alguna a la disputa por la soberanía de las Malvinas.

El respaldo israelí y la respuesta de Londres

Uno de los desarrollos más resonantes fue la postura del ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, líder del partido Hogar Judío, quien публично le pidió al primer ministro Benjamin Netanyahu que reconozca la soberanía argentina sobre las Malvinas. Ben Gvir calificó al archipiélago como "territorio ocupado" y acusó al Reino Unido de explotar de forma ilegal los recursos petroleros de la zona, además de reclamar sanciones mientras continúe lo que describió como ocupación británica. El presidente Milei compartió el mensaje en sus redes sociales, horas después de que el Gobierno argentino denunciara a empresas que operan en la Cuenca Malvinas Norte.

Desde el Reino Unido, la ministra de Estado para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, afirmó ante el Parlamento que "no hay duda" sobre la soberanía británica de las islas y remarcó que tampoco existen dudas respecto del "apoyo inquebrantable" de Estados Unidos a los isleños. McNeill sostuvo que su país busca mantener una relación "moderna y constructiva" con la Argentina por los intereses compartidos, aunque descartó cualquier apertura al diálogo sobre la cuestión de la soberanía.

Burnham promete ser "implacable"

Días después, el propio Burnham se presentó ante la Cámara de los Comunes y advirtió que su gobierno será "implacable" a la hora de defender la soberanía sobre las Malvinas. "Siempre respetaremos los derechos de los habitantes de las Malvinas que decidieron ser británicos", afirmó el primer ministro, quien también mencionó la existencia de un plan de inversión en defensa que, según dijo, estará "totalmente financiado". La declaración se dio luego de conocerse la sugerencia de Trump sobre un eventual retiro de su respaldo y tras el anuncio de las medidas impulsadas por Milei.

El cruce diplomático continúa sin resolución a la vista. Mientras el Gobierno argentino avanza con denuncias contra empresas que operan en la zona en disputa y recibe gestos de apoyo internacional como el del ministro israelí, el Reino Unido reafirma su posición histórica y evalúa medidas adicionales cuyo alcance todavía no fue confirmado oficialmente.