El precio del petróleo volvió a superar la barrera de los 100 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde julio, en medio de una escalada de ataques entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. El crudo Brent llegó a cotizar cerca de 99,67 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) también avanzó más de un 1% y se acercó a los 95 dólares, un valor que no alcanzaba desde junio.
La tensión se originó por una serie de ataques cruzados en el Golfo Pérsico y sobre instalaciones energéticas de la región, lo que puso en alerta a los mercados por el riesgo de interrupciones en el suministro global de crudo. A esto se suma el avance de los hutíes en Yemen, que complica el tránsito por el estrecho de Bab el Mandeb, otro punto clave para el transporte marítimo de petróleo.
Impacto en los mercados internacionales
La suba del petróleo repercutió de inmediato en las bolsas. Wall Street y los principales mercados europeos operaron en baja tras el salto del crudo, mientras que el diésel alcanzó un récord histórico en Estados Unidos. Analistas del sector advierten que una suba persistente del petróleo podría complicar la estrategia de los bancos centrales para contener la inflación, en momentos en que crece la expectativa de nuevas subas de tasas tanto de la Reserva Federal como del Banco Central Europeo.
En ese contexto, se supo que algunos corresponsales en la región calcularon que, desde el inicio del conflicto, el precio del combustible acumula una suba cercana al 40 por ciento. Se trata de una estimación difundida en coberturas periodísticas sobre el terreno, aún sin una confirmación estadística oficial que la respalde con precisión.
Efecto en la Argentina
El salto del crudo también repercutió en los mercados locales. Las acciones argentinas y los bonos en dólares operaron con mayoría de bajas, en sintonía con la caída de Wall Street, mientras el riesgo país rondaba los 500 puntos. El Merval se vio arrastrado por el clima de cautela internacional.
En paralelo, se conocieron otros datos económicos locales: la actividad industrial cayó 4,9 por ciento interanual en julio, mientras que la inflación porteña se desaceleró al 1,7 por ciento en agosto. Estos indicadores se dieron a conocer en simultáneo con la escalada del precio del petróleo, aunque no hay elementos en el material disponible que permitan establecer una relación directa entre ambos fenómenos.
Versiones sobre el origen del conflicto
Existe cierta disparidad en las coberturas respecto del origen exacto de la tensión: mientras algunas versiones ponen el foco en el enfrentamiento entre los hutíes y Arabia Saudita y la posibilidad de que derive en una guerra abierta, otras atribuyen la escalada directamente a ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. Ambas líneas coinciden en que la región atraviesa un momento de alta tensión con impacto directo en el mercado energético mundial.
Por el momento, no hay señales de que la escalada vaya a desactivarse en el corto plazo. Los mercados permanecen atentos a la evolución del conflicto y a su posible impacto en el suministro global, mientras crece la preocupación por un nuevo ciclo de inflación impulsado por los costos energéticos.
