Las petroleras Rockhopper, de origen británico, y Navitas, de origen israelí, emitieron un comunicado conjunto en el que aseguraron que continuarán con el desarrollo del proyecto Sea Lion en las islas Malvinas, pese a las sanciones anunciadas por el presidente Javier Milei contra las compañías que operan en el archipiélago. Según el texto difundido por ambas firmas, las sanciones "no tendrán efectos materiales" sobre la continuidad de la explotación.
El proyecto Sea Lion tiene como objetivo alcanzar una producción de 55.000 barriles diarios a partir de 2028, de acuerdo con lo informado por las empresas. La decisión de Milei se plasmó en un decreto que busca acelerar la aplicación de castigos a las compañías vinculadas con la actividad petrolera en Malvinas.
Caída en los mercados
Tras el anuncio oficial, las acciones de ambas compañías registraron bajas significativas. Según Infobae, los papeles de Rockhopper se hundieron 6,5% en la Bolsa de Londres, mientras que Navitas perdió 2,3% en el mercado de Tel Aviv. El Cronista también reportó la caída de las acciones en el mercado tras la ratificación del proyecto por parte de las petroleras.
La respuesta de las empresas se dio en medio de la escalada de tensión entre el Gobierno argentino y las compañías que operan en el archipiélago, en el marco de la disputa histórica por la soberanía de las islas. El comunicado conjunto de Rockhopper y Navitas fue interpretado por varios medios como un desafío directo a la postura oficial.
Gestiones diplomáticas
Clarín consignó que el canciller argentino, Gerardo Werthein Quirno, reconoció la existencia de diálogo con su par israelí en relación con la situación de Navitas. No se detalló en las fuentes disponibles el contenido específico de esas conversaciones ni si hubo avances concretos.
Las fuentes consultadas no informan cuál será el próximo paso del Gobierno argentino frente a la postura de las petroleras, ni si habrá nuevas medidas además del decreto ya anunciado. Tampoco se precisa si existirán gestiones adicionales con el Reino Unido, dado el origen británico de Rockhopper.
La continuidad del proyecto Sea Lion, según lo expresado por las propias empresas, no se vería afectada en el corto plazo por las sanciones, aunque el impacto financiero ya se reflejó en la cotización bursátil de ambas compañías el mismo día del anuncio.
