Javier Milei encabezó este miércoles su tercera presentación ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, en medio de una tensión diplomática renovada con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. En un discurso de 19 minutos, el mandatario argentino reivindicó el reclamo histórico sobre el archipiélago y calificó a las Naciones Unidas como "una organización inútil" que, según dijo, "decidió mirar para otro lado" respecto de la cuestión Malvinas.
El mandatario fue más allá en sus críticas al organismo internacional, al que acusó de servir "para alimentar a una casta de parásitos" y de haber perdido su propósito original de resolver conflictos internacionales. También cuestionó la gestión del organismo durante la pandemia de Covid y su intervención en el desarrollo de la Inteligencia Artificial, uno de los ejes centrales que había anticipado para su exposición junto con el reclamo por Malvinas y las críticas a la agenda global.
Antecedentes: el discurso del premier británico
El cruce diplomático se había intensificado horas antes, cuando el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, se refirió a la disputa por las islas en su propio discurso ante la Asamblea General. Allí afirmó que su gobierno "se mantendrá firme contra cualquier amenaza al orden de la ley" y defendió el derecho de Malvinas a "seguir siendo británicas". Previamente, Burnham había mantenido un encuentro con el presidente estadounidense Donald Trump en Nueva York, en el que, según indicó el propio premier, hablaron sobre la disputa por la soberanía del archipiélago. No trascendió cuál es la posición de Trump al respecto.
Tras las declaraciones de Burnham, el canciller argentino Pablo Quirno salió a responderle en la ONU. Sostuvo que "por historia y por derecho, son argentinas" y reclamó el cese de lo que definió como explotación británica de los recursos de la zona, además de pedir la reanudación de negociaciones por la soberanía. "Su estrategia históricamente ha sido ignorar nuestro reclamo", señaló el funcionario, e instó al Reino Unido a "cumplir con sus obligaciones".
Reuniones bilaterales y respaldo de Washington
En paralelo a la escalada verbal, Milei mantuvo un encuentro con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, de unos 20 minutos, en el que se abordaron temas de inversiones, seguridad y la relación bilateral entre ambos países, además de la cuestión Malvinas. Rubio destacó la relación bilateral "sólida" entre Estados Unidos y Argentina. El Presidente también tenía previsto participar de una conferencia sobre economía y seguridad y mantener encuentros con empresarios durante su estadía en Nueva York.
En su discurso, Milei reivindicó además las sanciones a empresas petroleras que operan en las islas y anticipó que la Argentina buscará posicionarse como polo de desarrollo de inteligencia artificial. Mencionó también la nueva Ley de Defensa de Soberanía sobre los recursos naturales de la cuenca marítima argentina y ratificó el alineamiento geopolítico del país con Estados Unidos e Israel.
La respuesta del Reino Unido
Tras el discurso de Milei, el gobierno británico respondió a través de un comunicado de su representación ante la ONU. Allí ratificó que "no tiene ninguna duda" sobre su soberanía en las islas y remarcó el derecho de autodeterminación de sus habitantes. Londres sostuvo además que no habrá negociaciones sobre la soberanía y defendió como "legítimo" el desarrollo de hidrocarburos en la zona, en referencia a las inversiones petroleras que había cuestionado el mandatario argentino.
De acuerdo con lo que trascendió, diarios británicos calificaron el planteo de Milei como una "exigencia escandalosa" y remarcaron su postura de rechazo a la autodeterminación de los isleños. El intercambio diplomático se dio en medio de un clima de mayor tensión bilateral, con reclamos cruzados que no muestran, por el momento, señales de acercamiento formal entre ambos países.