El Gobierno nacional confirmó los detalles de la organización para la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para los primeros días de noviembre. Se oficializó el feriado nacional del 9 de noviembre y se creó una Unidad Ejecutora Especial Temporaria encargada de coordinar la llegada del pontífice, que funcionará bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete y estará encabezada por Mariana Vello. Todos los cargos de esa unidad serán ad honorem, según lo dispuesto por la normativa correspondiente.
El Banco Central, por su parte, estableció que el martes 10 de noviembre será feriado bancario en todo el país, en adición al feriado nacional del lunes 9. La medida busca ordenar la actividad financiera durante los días en que se desarrollarán las principales actividades de la agenda papal, que incluirá encuentros con autoridades, misas y recorridos por distintos puntos del país entre el 8 y el 11 de noviembre.
Preparativos en la provincia de Buenos Aires
En paralelo, el gobernador bonaerense Axel Kicillof declaró al papa León XIV Visitante Ilustre de la provincia de Buenos Aires, en el marco de las actividades pastorales previstas en Claypole y Luján. Además, declaró de interés provincial la visita y habilitó los gastos necesarios para el operativo. El decreto correspondiente delega en los ministerios de Gobierno y de Seguridad la contratación de la logística y del dispositivo de seguridad para las actividades en Luján y Almirante Brown, y autoriza pagos anticipados con garantía del 100%.
En la Ciudad de Buenos Aires, trascendió que el operativo de seguridad contempla cuatro anillos y un despliegue de 10.000 personas, en vistas de la magnitud del evento y la cantidad de fieles que se espera que participen de las distintas actividades.
El diagnóstico de la Iglesia sobre el país
En la previa de la visita, distintas voces eclesiásticas hicieron público su diagnóstico sobre la situación del país. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, sostuvo que el papa se encontrará con una Argentina “en crisis”, con “una gran cantidad de hermanos muy pobres” y marcada por la división y la intolerancia. Según sus declaraciones, la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026. El arzobispo hizo estas declaraciones en la previa de una nueva peregrinación a Luján y llamó a recuperar el diálogo y la convivencia frente a los niveles de confrontación y polarización que identificó en la sociedad.
En la misma línea se expresó monseñor Jorge Lugones, obispo de Lomas de Zamora, quien afirmó que el papa encontrará “no solo un país en crisis, sino también una sociedad crispada”. Lugones cuestionó la falta de políticas de Estado y advirtió sobre la degradación del empleo y de los vínculos sociales en el Conurbano.
Tensión con el Gobierno
Las declaraciones de García Cuerva generaron incomodidad en el Gobierno nacional, que buscó bajar la tensión antes de la llegada del pontífice. Un funcionario cercano al ministro de Economía, Felipe Núñez, cuestionó públicamente al arzobispo y expresó que, pese a ser católico, no se siente representado por su postura. Desde el oficialismo trascendió preocupación por que las declaraciones del arzobispo generen roces o tensión durante las actividades pastorales previstas.
Pese a estas diferencias, García Cuerva también destacó el entusiasmo que genera entre los fieles la próxima llegada del papa y llamó a construir una sociedad que rechace la intolerancia y la discriminación. La peregrinación a Luján, que incluyó una caminata de 60 kilómetros, contó con un operativo de seguridad, salud y asistencia para los participantes, pese a las condiciones climáticas adversas.
En el plano político, se supo que el Gobierno mantiene bajo reserva la lista de invitados a los actos centrales de la visita papal, lo que generó trascendidos sobre un posible veto a expresidentes, aunque esta información no fue confirmada oficialmente.