El Senado comenzó a debatir esta semana la reforma electoral impulsada por el Gobierno, que entre sus puntos centrales busca eliminar las PASO. La Comisión de Asuntos Constitucionales habilitó el tratamiento del proyecto, aunque desde el propio oficialismo se admite que todavía no reúne los votos necesarios para su aprobación.
Según trascendió, el oficialismo detectó que varios de sus aliados utilizan la eliminación de las PASO como una herramienta de negociación de cara a futuras contiendas electorales. Frente a ese escenario, el Gobierno decidió avanzar de todos modos con la habilitación del debate, apostando a destrabar acuerdos en el transcurso de las próximas sesiones.
Cambios en la estrategia
Para ampliar el consenso, el oficialismo evalúa incorporar al proyecto original dos elementos que no formaban parte de la propuesta inicial: la ficha limpia, que impediría a candidatos con condenas firmes presentarse a cargos electivos, y una versión optativa de las PASO, en lugar de su eliminación total. Este giro responde a los reclamos de sectores aliados, entre ellos el PRO, la UCR y distintos gobernadores, que vienen presionando por incluir la ficha limpia como condición para acompañar la reforma.
La decisión de sostener el debate pese a la falta de acuerdo explícito fue definida como una orden de Karina Milei, según se supo. La estrategia oficial apunta a mantener abierto el diálogo con los bloques aliados mientras se define el contenido final del proyecto.
Qué sigue en el Senado
Este martes, la Comisión de Asuntos Constitucionales prevé escuchar la opinión de invitados en el marco del tratamiento en comisión, un paso previo a cualquier definición sobre el texto final. La expectativa oficial es que ese intercambio permita avanzar en las negociaciones necesarias para conseguir los votos que hoy faltan.
Hay versiones distintas sobre el estado real del proyecto: mientras algunas fuentes señalan que el Gobierno activó el debate sin acuerdo alguno, otras indican que ya se negocia formalmente la incorporación de ficha limpia y una fórmula de PASO optativas para destrabar el respaldo de los aliados. No hay confirmación oficial sobre cuál de las dos versiones del proyecto será la que finalmente se someta a votación.
El oficialismo continúa el diálogo con los bloques dialoguistas en busca de los votos que permitan sancionar la reforma antes de que avance el cronograma electoral. Por el momento, no hay fecha confirmada para un dictamen ni para el tratamiento en el recinto.
