El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en duda el respaldo tradicional de su país al Reino Unido en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. En declaraciones a la televisión británica, Trump evitó garantizar el histórico apoyo de Washington a Londres y no descartó revisar la posición estadounidense sobre el archipiélago del Atlántico Sur.

La primera vez que el mandatario deslizó la posibilidad fue días atrás, cuando afirmó que la postura de Estados Unidos sobre las Malvinas está "bajo revisión". Esa declaración generó una respuesta inmediata del gobierno británico: el portavoz del primer ministro, Andy Burnham, sostuvo que los habitantes de las islas "son británicos y tienen derecho a determinar su propio futuro", y remarcó que los isleños manifestaron reiteradamente su deseo de seguir siendo un territorio británico, por lo que Londres no discutirá la soberanía.

La reacción política en el Reino Unido

La polémica escaló cuando el gobierno argentino anunció que el presidente Javier Milei se dirigiría al país por cadena nacional para hablar sobre la cuestión Malvinas. El anuncio provocó una dura respuesta del diputado conservador británico James Cartlidge, quien cuestionó al mandatario argentino y afirmó que "las Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas". Cartlidge también destacó el sacrificio de los soldados británicos caídos en la Guerra de Malvinas de 1982.

En una entrevista posterior, consultado nuevamente sobre el tema, Trump evocó el conflicto de 1982 y expresó su decepción con el Reino Unido por, según dijo, no haber acompañado a Estados Unidos con embarcaciones durante operaciones en el Estrecho de Ormuz, en el marco de la tensión con Irán. El mandatario estadounidense volvió a dar una respuesta evasiva sobre si Washington mantendría su respaldo tradicional a Londres en el reclamo de soberanía.

La cadena nacional de Milei y las lecturas políticas

En la Argentina, el anuncio de la cadena nacional generó expectativa. Milei, que se refirió brevemente al tema en los días previos, confirmó que ofrecería más detalles sobre el estado de la causa Malvinas en un mensaje grabado en la Casa Rosada, que se emitiría por la noche a su regreso de un viaje a Chile, donde se reunió con el presidente electo José Antonio Kast. Según trascendió, la preparación del discurso se dio bajo fuerte hermetismo.

Entre analistas y en columnas periodísticas circularon distintas lecturas sobre los dichos de Trump. Algunas versiones plantean que se trataría de una maniobra de presión hacia Londres, vinculada a tensiones previas entre Washington y el Reino Unido, mientras otras interpretaciones lo describen como un gesto político hacia un aliado, en este caso el gobierno de Milei. Un análisis periodístico también vinculó la revisión de la postura estadounidense con intereses económicos, entre ellos referencias al petróleo en la región. Se trata, en todos los casos, de interpretaciones y trascendidos, no de hechos confirmados por las partes.

Qué sigue

El gobierno argentino pidió cautela mientras se preparaba la cadena nacional, prevista para la noche del jueves. En Washington, Trump no confirmó ni desmintió de manera categórica un cambio de postura, y en Londres el gobierno británico reafirmó que no habrá negociación sobre la soberanía de las islas mientras sus habitantes expresen la voluntad de seguir siendo un territorio británico. La atención ahora se concentra en el contenido del mensaje de Milei y en si Estados Unidos formaliza o no algún tipo de revisión de su posición histórica.