Un tribunal de Mendoza condenó a 20 años de prisión a la monja japonesa Kumiko Kosaka, de 51 años, por abusos sexuales cometidos contra niños con discapacidad auditiva en el instituto Próvolo. La mujer fue declarada culpable de abusos sexuales simples y de un hecho calificado como gravemente ultrajante, además de haber participado como partícipe en otros tres abusos sexuales cometidos por el sacerdote Horacio Corbacho, también procesado en la misma causa.

Se trata de la primera mujer encontrada culpable en el marco de esta investigación, que desde hace años reconstruye abusos ocurridos dentro del instituto religioso dedicado a la educación de personas sordomudas. La causa había puesto en el centro de la escena a distintos miembros de la congregación que funcionaba en la provincia cuyana.

Una condena sin detención inmediata

Pese a la magnitud de la pena, Kosaka no irá a la cárcel de manera inmediata: la sentencia todavía no quedó firme. Mientras tanto, la monja tiene prohibido salir del país y fue inhabilitada por diez años para ejercer los hábitos religiosos. Su defensa ya adelantó que apelará el fallo, por lo que el proceso judicial continuará en instancias superiores.

Esta situación generó cierta controversia, ya que la decisión de no enviarla detenida de manera inmediata pese a una condena tan extensa fue calificada por algunos sectores como un fallo con aristas polémicas. Aún no hay precisiones oficiales sobre los plazos que podría demandar la resolución de la apelación ni sobre cuándo podría quedar firme la sentencia.

El contexto de la causa Próvolo

La causa judicial contra distintos integrantes del instituto Próvolo en Mendoza lleva varios años de investigación y había derivado ya en condenas contra otros acusados, entre ellos el propio Corbacho, señalado como uno de los responsables centrales de los abusos cometidos contra alumnos con discapacidad auditiva. Las víctimas identificadas en el expediente ascienden a al menos siete niños, según lo establecido en el juicio.

La noticia circuló con matices distintos según el momento en que se difundió: mientras algunas reseñas iniciales se limitaron a informar la condena y la particularidad de que no habría detención inmediata, versiones posteriores incorporaron detalles adicionales sobre la cantidad de víctimas y el rol de Kosaka como partícipe de los delitos cometidos por Corbacho. No hay, hasta el momento, información oficial adicional sobre el contenido completo del fallo ni sobre los fundamentos específicos que llevaron al tribunal a no ordenar la detención inmediata.

Qué sigue

Con la apelación anunciada por la defensa, el caso pasará ahora a una instancia superior, donde se resolverá si la condena a 20 años queda confirmada. Hasta entonces, Kosaka permanecerá en libertad, aunque con las restricciones dispuestas por el tribunal. La causa Próvolo, que ya había generado repercusión pública en años anteriores, vuelve así a quedar en el centro de la atención judicial en Mendoza.